El cuidador es aquella persona que asume la responsabilidad en cuanto a la atención y cuidados diarios del enfermo, proporcionándole la ayuda necesaria a medida que este va perdiendo sus capacidades y autonomía. El cuidador principal debe ser apoyado por otros miembros de la familia de manera que compartan la carga, estos son denominados cuidadores secundarios. Las personas cercanas que colaboran desinteresadamente en la atención al paciente, son llamadas cuidadores informales, mientras que aquellos que lo hacen remuneradamente y en el ejercicio de su profesión, reciben el nombre de cuidadores formales.
El desenlace de la Enfermedad de Alzheimer hace que el cuidador principal, el más afectado de toda la familia, poco a poco vaya perdiendo su independencia, y se abandone gradualmente dejando sus amistades, aficiones, etc. En definitiva, el cuidador se acaba "quemando", viéndose perjudicado su salud física y mental, lo que repercute en el bienestar del enfermo de Alzheimer y en el resto de familiares. Hay que tener presente que muy fácilmente se puede caer en maltrato inconsciente del paciente si el cuidador descuida su salud.
Para evitar llegar a esta situación es necesario recurrir a Asociaciones de familiares de enfermos de Alzheimer quienes tratarán de dotar al "cuidador quemado" de una formación e información adecuada, apoyo familiar y emocional, así como de la coordinación de los distintos servicios asistenciales disponibles.
Información detallada sobre este tema y aspectos relacionados, puede ser encontrada en la sección “El Cuidador” de la página Web de La Fundación Alzheimer de España: http://www.fundacionalzheimeresp.org, ó en la sección "Enlaces" de esta página Web.